mindfulness

Categoría: Blog

 ¿Hay algún consejo real y práctico que de verdad pueda ayudar a un meditador o meditadora a sostener su práctica diaria? Si hacerlo ya cuesta cuando uno está bien, entonces ¿cuánto cuesta uno está enfermo, no encuentra bien o pasa por momentos difíciles?

En mi propia experiencia tengo temporadas en que les me cuesta encontrar el momento para practicar o que, cuando lo encuentro, empiezo a pensar en mis cosas. ¿Hay algún meditador que no haya pasado por esto? Yo creo que ninguno, y aunque no hay nada imposible, me parece inalcanzable sostener la práctica cada día y sin variaciones.

Y ¿Qué es practicar meditación? ¿Lo recordamos? Por “meditación”, me refiero a atender en quietud a un objeto del presente que se encuentre dentro del marco del cuerpo. A hacerlo de forma constante y deliberada de manera que cuando me despisto y me doy cuenta, lo que hago es volver amablemente y sin juicio a atender ese objeto. ¡Ah! y con “objeto del marco del cuerpo” me refiero a ser consciente de la respiración o a ser consciente de las sensaciones corporales en todas las partes posibles del cuerpo, o bien en todo el cuerpo.

Continuar leyendo

No hagas nada

Hace 6 años perdí la vista en una época de mucho estrés acumulado y estando de baja. Tuve una parálisis del cuarto par craneal y eso afectó a los movimientos oculares de mis ojos. Ambos ojos ya no funcionaban a la vez y, algo que hasta entonces había funcionado como un reloj suizo, se estropeó. Los síntomas: ves todo borroso, te mareas muchísimo y aparece un dolor de cabeza en forma de pinchazos en toda la cabeza realmente insoportable.

Lo más curioso de todo es que si te tapas un ojo lo ves todo bien, ves en dos dimensiones pero bien, aunque te sigues mareando igual y el dolor de cabeza persiste. En ese tiempo me di cuenta que los neurólogos saben muchas cosas pero pocas veces pueden solucionarlas; empiezan a entender cosas del cerebro pero tocarlo ya es otra cosa.

Después de visitar a dos especialistas y de tres resonancias magnéticas en distintas zonas de la cabeza las instrucciones fueron claras: Nunca te tapes un ojo, si lo haces el cerebro se acostumbrará y no vas a recuperarte. En cambio, hay veces que, con el tiempo, el propio cerebro se “desinflama” y se va recuperando.

En ese tiempo estaba visitando a un osteópata y cuando fui de nuevo a su consulta en la clínica Dexeus (iba acompañado porque sólo no podía ir a ninguna parte) le conté lo ocurrido me dijo algo que recuerdo perfectamente: “No hagas nada”. Yo le pregunté, ¿Pero cómo? Y reiteró:  “Nada es nada, no hagas nada!. Ven a verme cada dos semanas y, el resto del tiempo, asegúrate que no haces nada. Dormir, comer, mear y cagar y, el resto del tiempo descansa tu cuerpo y tu mente”.

A los dos meses de intentar “no hacer nada” empecé a ver algo  de claridad por la parte de arriba a la derecha del ojo izquierdo cuando estaba recostado hacia la derecha, después mi rango se fue ampliando y, al cabo unas semanas más, ya veía bien si estaba totalmente recostado a derecha. Después empecé a ver algo si estaba recostado hacia la izquierda y, al final, días después recuperé totalmente la visión; fue como un milagro. Años después me di cuenta que esa instrucción fue la clave para mi recuperación; fue ese “No hagas nada” y él, Juan Carlos, es la inspiración de este texto sobre la no-dualidad.

Continuar leyendo

Ordenar y limpiar la mente tiene que ver con tener una mente en calma que nos permita vivir más plenamente y la clave está en enseñar a nuestra mente a que también puede “no-hacer”. Para transitar hacia esa apertura de espacios de calma mental uno debe reaprender a contemplar, contemplando con intención de conectar con uno mismo de forma profunda y, para ello, es importante saber que no hace falta dejar atrás la mente que controla, que negocia, que planifica o que recuerda, solamente hay que tomar la decisión de ir observando los pensamientos que van apareciendo y poner la intención de ir dejando que se disuelvan.

Continuar leyendo

  • 1
  • 2
  • 9